Imágenes varias:
http://www.google.es/search?q=energ%C3%ADa+renovable&hl=es&rlz=1W1ADFA_es&prmd=ivnsu&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=63nTTbvkEcmG-wa1yczTCg&ved=0CEYQsAQ&biw=1004&bih=508
http://es.wikipedia.org/wiki/Energ%C3%ADa_renovable
Introducción en energías renovables:
http://www.solener.com/intro.html
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miércoles, 18 de mayo de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
Actividades para practicar con los pronombres.
Conjunto de actividades para imprimir y practicar con los pronombres. Dispone de una parte teórica y una parte práctica para poder diferenciar sus tipos de forma progresiva.
http://www.omerique.net/pub/euda/lengua/1_eso/gramatica/u15_los_pronombres.pdf
http://www.omerique.net/pub/euda/lengua/1_eso/gramatica/u15_los_pronombres.pdf
miércoles, 23 de febrero de 2011
Novela policiaca.
Celina , de Fernando Medina de la Garza
No siento que vaya a morir. Sé que es imposible sobrevivir; pero no parece que vaya a morir. Tengo que esperar a los narcos si quiero salvar a Celina, y en realidad no tengo emociones. El temor, tan presente en otras ocasiones, parecía disiparse con la tranquilidad que me rodeaba. Las posibilidades de tortura y de una muerte grotesca eran como un sueño remoto que estaba perdido en mi imaginación. La brisa fresca de ese atardecer, el circular cotidiano de la gente, la débil llovizna; todo me relajaba, como si ese movimiento arrullara mi alma.
¿Qué le diré a Dios cuando me pregunte si he pecado? Nunca me he sentido responsable de mis actos. Siempre han existido circunstancias o motivos que me llevaron a cometer mis pecados. ¿Dios entendería? ¿Comprendería que he engañado, que he matado, que he odiado y juzgado porque ha sido necesario: que en el fondo siempre he sido bueno? No lo sé.
Sentado en las escaleras de entrada al edificio donde tengo mi oficina, encendí un cigarrillo más. No sabía cuanto tiempo llevaba ahí, ni siquiera recuerdo la hora a la que me citaron. Sólo esperaba, meditaba en los motivos que me llevaron a esa situación.
Es fácil desorientarse con la contaminación de ideas ilusas. Al principio arriesgaba todo por un concepto de justicia que no existía en realidad. Aunque no era cuestión de justicia; nunca lo fue; era un deseo de orden. Pero también había vanidad, quería demostrar mi poder, saber que podía atrapar a cualquier persona por poderosa e influyente que fuera. Al final la justicia la aplica Dios, y siempre, con mis esfuerzos, sólo he podido complicar más el panorama, de por sí confuso.
No recuerdo la hora en que llegaron; eran cuatro sicarios en un carro modesto. No hubo violencia, uno de ellos bajó y me invitó a subir con indiferencia. Me vendaron los ojos y se impuso el silencio. El subconsciente alertó a los demás sentidos para captar todo lo que pudiera de la ruta.
No siento que vaya a morir. Sé que es imposible sobrevivir; pero no parece que vaya a morir. Tengo que esperar a los narcos si quiero salvar a Celina, y en realidad no tengo emociones. El temor, tan presente en otras ocasiones, parecía disiparse con la tranquilidad que me rodeaba. Las posibilidades de tortura y de una muerte grotesca eran como un sueño remoto que estaba perdido en mi imaginación. La brisa fresca de ese atardecer, el circular cotidiano de la gente, la débil llovizna; todo me relajaba, como si ese movimiento arrullara mi alma.
¿Qué le diré a Dios cuando me pregunte si he pecado? Nunca me he sentido responsable de mis actos. Siempre han existido circunstancias o motivos que me llevaron a cometer mis pecados. ¿Dios entendería? ¿Comprendería que he engañado, que he matado, que he odiado y juzgado porque ha sido necesario: que en el fondo siempre he sido bueno? No lo sé.
Sentado en las escaleras de entrada al edificio donde tengo mi oficina, encendí un cigarrillo más. No sabía cuanto tiempo llevaba ahí, ni siquiera recuerdo la hora a la que me citaron. Sólo esperaba, meditaba en los motivos que me llevaron a esa situación.
Es fácil desorientarse con la contaminación de ideas ilusas. Al principio arriesgaba todo por un concepto de justicia que no existía en realidad. Aunque no era cuestión de justicia; nunca lo fue; era un deseo de orden. Pero también había vanidad, quería demostrar mi poder, saber que podía atrapar a cualquier persona por poderosa e influyente que fuera. Al final la justicia la aplica Dios, y siempre, con mis esfuerzos, sólo he podido complicar más el panorama, de por sí confuso.
No recuerdo la hora en que llegaron; eran cuatro sicarios en un carro modesto. No hubo violencia, uno de ellos bajó y me invitó a subir con indiferencia. Me vendaron los ojos y se impuso el silencio. El subconsciente alertó a los demás sentidos para captar todo lo que pudiera de la ruta.
LA ORACIÓN GRAMATICAL :EL SUJETO Y EL PREDICADO.
Os presento unas actividades para que podaís comprender y practicar en las oraciones la distinción del sujeto y predicado.
http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/lengua/-sujeto.htm
http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/lengua/-sujeto.htm
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